Hay lugares que la mayoría de turistas fotografía desde el mirador de Los Gigantes y da por visitado. Luego están los que deciden bajar al mar y entender de verdad por qué estos acantilados están considerados uno de los paisajes más impresionantes de Canarias. La diferencia entre los dos puntos de vista no tiene comparación.
Una excursión en barco a Los Gigantes en Tenerife no es una actividad más en el catálogo de cosas que hacer en la isla. Para mucha gente es el momento que más recuerdan de todo el viaje. Y tiene su lógica: cuando navegas cerca de las paredes de roca volcánica que se elevan cientos de metros sobre ti, el cuerpo entiende la escala de otra manera.
Una perspectiva que cambia todo
Los Acantilados de Los Gigantes tienen algo que no te esperas hasta que estás allí, el silencio. En el agua, lejos del ruido de la carretera y los miradores, lo que predomina es el sonido del mar y el viento. Es una experiencia que, paradójicamente, cuanto más espectacular se ve, más tranquila te hace sentir.
Hay ángulos de Los Gigantes que no aparecen en ningún Instagram porque solo los ven quienes llegan navegando. Ese es quizás el mayor argumento para hacer esta ruta: la exclusividad no es de lujo, es simplemente geográfica.
Por qué un catamarán y no otro barco
Un catamarán es mucho más que el trayecto hasta Los Gigantes. Es una tarde en familia o con amigos donde se puede hacer snorkel, comer a bordo, brindar en una despedida de soltero o simplemente estar en el mar sin ningún plan concreto. El barco es solo para vosotros, así que el ritmo lo ponéis vosotros.
Si estás planificando una excursión en barco a Los Gigantes, Tenerife, el catamarán es la forma de hacerlo bien. El mirador está bien. Pero el mar es otra historia. Descubre nuestros planes y elige el que mejor se adapta a tu grupo.


